Cristóbal Manuel: "Cuando ya llevas allí tanto tiempo compartiendo su miseria te das cuenta de que ellos tienen su mundo y yo el mío. Incluso allí ellos no tenían nada y yo podía ducharme a diario. Ahora mismo están muriendo niños por nuestra culpa en algún otro sitio y estamos aquí tan campantes… El sentimiento de culpa que tenía en Haití es el mismo que tengo aquí.
Después de veinte días en Puerto Príncipe cubriendo los efectos del terremoto de Haití (secuestros de niños por parte de un grupo de americanos, tiroteos, saqueos, supervivientes que iban apareciendo…) aquello se convirtió en una rutina. Ya habíamos hecho imágenes de escombros, de rescates, de muertos… La verdad es que tenía ganas de encontrar algo diferente.
Un día me encontré con un psiquiátrico. Los 'locos' estaban dentro, abandonados como en una perrera. Ese día fue el último que bajé al centro buscando algo. Ahora tengo la sensación de que estaba buscando esta foto.
Bajé al centro, elegí un lugar que me parecía de los más increíbles y esperé a ver cómo pasaban los personajes: uno con una carretilla, una señora con una cosa en la cabeza, otro con una lata de tomate que acababa de encontrarse…
De repente, apareció él: un personaje increíble que salió desnudo de los escombros, paseando… Para un fotógrafo esto es como que se te aparezca la Virgen. Tengo la impresión de que era la foto que estaba esperando, la foto de mi vida. Estaba preparado para hacerla y la hice, y estoy muy contento por ello.
Cuando llegas allí te imaginas la foto que te gustaría hacer, y resulta que apareció la foto tal como la había imaginado. Fue casi como un premio a los veintitantos días que estuve en Haití."
Declaraciones obtenidas por Eduardo Parra, para Quesabesde.com