
Una... dos... tres... nueve... veinti...
Siempre termino confundiéndome, pero no importa... si al final de cuentas la historia se repite. Cambian las caras, cambian las almas, pero el fondo es siempre el mismo.
Siempre me acuerdo de mis viejos, cuando me decían que no agarre este laburo, que no era para mi. Es cierto. Cómodo es, pagan bien, siempre hay idiotas dispuestos a todo, ni siquiera tengo que esforzarme. Tampoco tengo que andar demasiado, tengo trabajo por doquier.
A veces son tantos que ni los cuento, anoto "muchos..." Pero creo que al final los viejos tenían razón. Me parece que perdí la alegría. Pero también me parece que es tarde para cambiar de laburo, sobre todo después de tantos siglos de hacer lo mismo...
Bueno, me tengo que ir. Siempre hay un idiota dispuesto a todo. Lo sé, es a veces duro, pero gracias a eso laburo no me falta...