Gracias a que La Gallega (mi GPS) recalculo el camino sin avisarme terminamos conociendo el Auto Museum Moncopulli, a su dueño Bernardo Eggers Reccius y la particular historia que lo llevo a crearlo. Salimos a media mañana con mi familia de Villa la Angostura rumbo al Frutillar, en una hora llegamos al paso Cardenal Samore completando los tramites de aduana en dos horas y nos quedaba dos horas mas de viaje para llegar al Frutillar. Faltando una hora para llegar noto que La Gallega marcaba que faltaban dos horas y media, como suele hacer había "recalculado" el recorrido. Decidí seguir hasta encontrar un lugar donde pedir indicaciones y de paso comer algo (ya eran las tres de la tarde). Hay vio mi mujer al costado del camino el Auto Museum Moncopulli, sin dudarlo paramos y tras comer mi hijo y yo empezamos a recorrer el museo. La primer sala es exclusiva de Studebaker, con unos 30 modelos que van de 1930 a 1965. Me extraño que teniendo tantos modelos, algunos realmente muy difíciles de encontrar, no tuviera una reproducción un "Carrera Panamericana" de competición. Camino al resto de las salas pasamos nuevamente por la entrada y le comente esto mismo a la persona que atendía, a lo que me contesto que ella no sabia pero el dueño estaba por llegar y que podía preguntarlo personalmente. El resto de las salas tiene mas autos norteamericanos desde la década del cincuenta hasta los ochenta, con algunos deportivos europeos de los ochenta. Ademas hay trenes y equipos fotográfico de distintos formatos, predominado las cámaras Voigtlander y equipo de estudio de época (flash, copiadora, etc). Cuando ya estábamos saliendo la mujer de la entrada me dice que había llegado el dueño, nos presentamos y me comenta que el "Carrera Panamericana" era uno de su proyectos pero todavía no había encontrado el auto adecuado y se ofrece a hacer un pequeño tour por el museo. Hay cuenta que el era fotógrafo y para hacer unas fotos compro su primer Studebaker, después de un tiempo quiso hacer otras mas pero con un modelo descapotable, pero el dueño solo lo vendía en lote con otros seis mas. Planteada esto a su mujer, ella le dice que si va a tener una colección de autos no podían ser menos de veinte porque sino no es una colección. Cuando ya llega a los veinte y viendo la inexistencia de museos un museo dedicados a Studebaker se platea el tema de hacer uno. Las tierras donde están son parte del fundo (latifundio, pequeña estancia para nosotros) las heredo de sus padres que fueron pioneros de la región de los lagos. A todo esto me habían llamado la atención dos Volvo P444 con la mas rara versión Duet (rural) a su lado, los dos de los años cincuenta. Como no me terminaban de cerrrar dentro de la colección les pregunte por ellos, esta es la respuesta. "Esto no suelo contarlo, el rural el es auto en que se mataron mis padres cuando yo tenia once años. Lo encontré de grande, cuando ya tenia la colección. Al principio dude que fuera ese el auto, pero después de hablar con el dueño y con quien lo reparo no tuve más dudas, era ese." No recuerdo si fue el último auto que compró para su colección, creo que sí. Recuordo que un día, no hace mucho, se sentó en el y se puso a hablar con sus padre hasta a llorar. Espero no haberlos aburrido con la historia y acá van las fotos, saludos

Este es el descapotable que vino con seis mas

Otro raro Studebaker descapotable



Otra ala con norteamericanos y europeos enfrentados

Mugstan

Entrada al Museo

Bernardo Eggers Reccius contando su historia