El y su amor saben que esa noche estuvo en otro lugar, pero sienten que la verdad es peor que la falsa acusación.
Lo culparon de lo peor, pero el sol y esas mañanas de pucho barato le dan fuerzas para creer que todo tiene un final y cada noche revive su omisión, con dolor y obligación.
Tiene grabada en la estampa el frío que penetra los huesos y, con gritos guturales, hasta su sombra le reclama, pero jamás reconocerá que esa noche estuvo con su oculto amor.
Hoy no fumó su cigarro matinal, su sombra por fin se liberó y su amor, con valentía, lo acompañó.