Antes que nada gracias todos por tomarse la molestia de ver y comentar mi post.
Haciendo caso al pedido voy a contarles la historia de este casamiento que si bien no debe ser la única que ha tenido algún inconveniente, si creo que me tocaron todas juntas. Ustedes me dirán.
Un jueves de enero a la noche llega mi cuñado a mi casa después de su jornada laboral y me comenta que unos amigos de él se iban a casar en dos días y que la boda no iba a ser muy ostentosa ya que por cuestiones de costos no podían solventar todo, ahí es cuando él me propuso como un motivo de práctica mío el ir u hacer las fotografías del evento; a lo cual en primera instancia no accedí ya que no me encontraba capacitado para realizarla tanto por el equipo como por mi saber). Al día siguiente y gracias al incansable pedido de mi hermana y cuñado accedí a realizarlo.
En ese momento mi equipo fotográfico para realizar el evento era una Canon XT, lente kit, una memoria de 1Gb de capacidad, también tenía un teleobjetivo Sigma 70-300 pero no consideré llevarlo porque supuse que me iba a quedar muy largo con el rango focal. Para sumar a todo esto por mi cuenta (o por obra del destino) llevé un reflector (lo que se usan para jardín con una potencia de 500 watt).
La boda se realizaba en José León Suarez aproximadamente a dos horas de mi casa, pero como intermedio la casa de mi cuñado así que como primera medida hicimos la primer parada allí ya que la comida de la fiesta la tenían que llevar los invitados porque ese era el convenio y regalo con los futuros recién casados.
Al llegar a la iglesia me encuentro con que no había una luz decente como para realizar tomas y por otro lado una falta de invitados (tres por parte del novio y ocho por parte del novio) importante hicieron que pensara muy bien qué fotografiar.
El primer problema que se presentó fue que el padre del novio no estaba de acuerdo con el casamiento porque la futura esposa de este chico era de la provincia de Formosa y él al ser del chaco pensaba que iban a alejar a su hijo del ceno paterno.
La madre de ella tampoco estaba muy de acuerdo con el casamiento porque su hija de religión judía se había convertido a la religión católica por y para consumar el amor que existía entre ella y su novio.
La boda empezó a transcurrir, yo peleando con mi pobre flash incorporado a la cámara que no me ayudaba mucho y el que hacía el video (el hermano de ella con una cámara hogareña) se me pegaba a mí como chicle, mas de una vez me hizo tropezar.
Otro inconveniente que tuve en la iglesia fue que los novios o familiares desde que entraron hasta que salieron de la misma en ningún momento miraron a la cámara (según apelaban no les gusta salir en las fotos). Si de casualidad salió alguna bien es porque fue absolutamente robado.
Al llegar al lugar de la fiesta me encuentro que era en la terraza de la casa de ellos adornada lo mejor posible y con que la novia no llegaba porque se había ido a comprar rolito a la estación de servicio porque le avisaron que estaba escaseando (toma que hubiese sido genial de haberme avisado que iban a ir para allá) y con dos tipo de iluminación, la de la luna y mi reflector que podía ocupar un 10% del total de la terraza.
Transcurrida las 23 hs, el padre del novio estaba dormido en una silla y casi nadie se aproximaba a la pista de baile improvisada, entonces fue cuando la flamante esposa agarró un micrófono y dijo esta frase “esto es un casamiento, no un velorio, vamos a cortar la torta ahora para que los que se quieran ir lo hagan sin ningún tipo de complejo” y así fue, al finalizar el corte de torta se fue más de la mitad de la gente, creo que en el inicio había unas cuarenta.
Con la música a todo trapo, al DJ no se le ocurre mejor idea que usar una luz tipo laser y un humo artificial que me arruinaron al menos treinta tomas.
Las fiesta iba culminando, yo con mi batería y memoria acabadas (y descansando en una silla al costado de la mesa de copetines) empiezo a escuchar una sirena de bomberos proveniente de las cercanía porque en la manzana siguiente al lugar donde estábamos se empezó a prender fuego una casa lo que hizo que gracias al viento todo el humo (ahora verdadero) venga para donde nosotros estábamos.
Disculpen por lo extenso del relato, pero era necesario contar todo para que entendiesen porque las peripecias.
Saludos.
PD. Les dejo una fotografía del lugar de la fiesta.